| COMUNIDAD ESPECIALIZADA EN EL BIENESTAR DE LOS ADULTOS MAYORES

Neumonías

Neumonías en adultos mayores

Definida como la infección del tejido pulmonar caracterizado por fiebre tos con o sin expectoración dolor toráxico dificultad respiratoria (disnea) y confirmada con la presencia de alteración radiológica. La presentación de neumonía es mayor en los ancianos en relación a los más jóvenes y esta incidencia se multiplica según aumenta la edad de los individuos. Siendo la frecuencia con que requieren ingreso hospitalario más elevada, de tal manera que aproximadamente el 70% de los ingresos por neumonía en adultos corresponde a mayores de 60 años.

Desde el punto de vista del lugar de adquisición, las neumonías podrían clasificarse en comunitarias y hospitalarias. Dentro de las comunitarias se hacía una distinción entre las adquiridas en hogares de ancianos (que se tratan como las adquiridas en hospitalizados) y las adquiridas en el domicilio de los pacientes. La dificultad del manejo de la neumonía en pacientes geriátricos deriva de la comorbilidad (presencia de otra enfermedad) de los mismos, de la debilidad del huésped y de la falta de estandarización del tratamiento en la literatura, lo que conduce a la variabilidad en la práctica clínica y confusión.

Las manifestaciones y la presentación especialmente de los ancianos vulnerables, es con frecuencia diferente al joven:

__  La taquipnea (aumento en la frecuencia respiratoria), tos y fiebre, pero el 30-35% de los pacientes no tienen algunos de estos signos. En particular, el 30-50% se presentan sin fiebre, 55% sin tos y 45%  y sin disnea  0%.

—  Llevan más días con  síntomas y clínica antes de consultar.

— La ausencia de dolor pleurítico (tejido pulmonar manifiesto como dolor en tórax) o la presencia de confusión mental y taquipnea tienen peor pronóstico asociado a mayor mortalidad.

 — Debe mantenerse una alta sospecha clínica ante el deterioro de un anciano vulnerable.

La disminución en realización de las actividades de base del paciente en su autocuidado y en sus otras acciones previas es un factor de riesgo para el desarrollo de neumonía en pacientes institucionalizados y aquellos que proceden de la comunidad sufrirán un deterioro mayor al previo en el 25% de los casos, especialmente si necesitan ser hospitalizados.

 DIAGNÓSTICO

El número de procedimientos diagnósticos va a depender fundamentalmente de la gravedad de las condiciones del paciente y la respuesta al tratamiento inicial. Así, los pacientes que por su buena situación clínica y de comorbilidad (presencia de otras enfermedades), no precisan ingreso y no van a requerir métodos diagnósticos microbiológicos. En aquellos que requieren hospitalización deben realizarse estudios complementarios indicados dependiendo de la severidad. Si el paciente presenta  además, derrame pleural de 1 cm o más en la proyección de decúbito lateral de la  radiografía de tórax debe realizarse toracocentesis (extracción de muestra para  ser estudiada).

 El pronóstico de las personas que sufren neumonía tiene una mortalidad más elevada a largo plazo (1 año) que los equivalentes en la comunidad con su edad y estado de salud.

Por esta razón se dispone de la escala de CURB-65 la cual nos ayuda para predecir mortalidad en neumonía adquirida en la comunidad para esta población.

El inicio del tratamiento en las primeras ocho horas ha demostrado disminuir la mortalidad en pacientes de edad avanzada pero basado en estudios en población general debe iniciarse el mismo en las primeras cuatro horas desde la presentación clínica.

Para ayudarse en la necesidad de inicio de tratamiento antibiótico y ser objetivos   en pacientes con EPOC (enfermedad pulmonar obstructiva crónica)

El cual se define como exacerbación de EPOC, un cambio agudo en la condición clínica  basal del paciente más allá de su condición habitual con la vulnerabilidad existente, la cual cursa con mayor disnea,  aumento y cambios en su expectoración, combinación de estos síntomas precisando terapéutica.

Disponemos de la escala de Anthonisen para evaluarle.

TRATAMIENTO

 Los pacientes con exacerbaciones según la escala de Anthonissen tipo I no necesitan antibiótico terapia.   Aquellos del tipo II y las tipo III cuyo síntoma principal sea expectoración purulenta deben recibir tratamiento antibiótico. Igual que todo paciente quien requiere ventilación mecánica.

Por tanto, la conducta a tomar dependerá de los resultados de la realización de historia clínica completa con  una valoración geriátrica integral unido a las condiciones generales  del paciente.

Definir:

-Manejo ambulatorio con  tratamiento

-Hospitalización.

-Inicio de antibióticos de ser necesario.

-Recomendaciones  y alarma.

 RECOMENDACIONES  Y ALARMAS

-Hidratación adecuada

-Consumo de alimentos suficiente

-Seguimiento de diuresis y habito intestinal

-Vigilancia de patrón respiratorio

-seguimiento de nivel de alerta

-Apoyo en autocuidado

-Movilizar en cama y fuera de ella

-Cuidados de la piel

RECOMENDACIONES  Y ALARMAS

-Mantener hábitos de aseo

-Empeoramiento clínico

-Somnolencia importante

-Cambios significativos en condiciones generales.

-Consultar a grupo tratante ante cambios

-Nuevo ingreso según consultoría previa.

Las neumonías en ancianos se consideran una situación de alerta, precisando apoyo interdisciplinario y evaluación con seguimiento cercano ante posibilidad de complicaciones que pueden comprometer la calidad y cantidad de vida del paciente en cuestión la socialización y aprendizaje de estas condiciones para la comunidad es de gran importancia para favorecer la consulta a tiempo con mejores resultados.

 

Lecturas Consultadas

-Fine MJ, Auble TE, Yealy DM, Hanusa BH, Weissfeld LA, Singer DE, et al. Aprediction rule to identify low-risk patients with community acquired pneumonia. N Engl J Med 1997; 336: 243-50.

-Donowitz, Gerard R, Healther L, Cox Pharm D. Bacterial Community Acquierd pneuminia in Older Patients. Clinic Geriatric Medicine 23 (2007) 515-34.

-Vega Andion J, Rodríguez Pascal  C.  Neumonía. En: Tratado de Geriatría para residentes.AEGG. 2007; 41(417-28).          

-Giris B,  Niedreman N, Niedreman M.  Community-Acquired Pneumonia: An unfinished Battle. Med Clin N Am 95 (2011) 1143-61.

-González J, Martín FJ. Infecciones de vías respiratorias bajas: agudización de EPOC y neumonía. En: Adalia Farma, editor. Infecciones en urgencias. Madrid; 2011. p. 17–26 Welte, A. Torres, D. Nathwani.

-Clinical and economic burden of community-acquired pneumonia among adults in Europe.Thorax, 67 (2012), pp. 71-79

 -Torres OH,  Gil E, Pacho C, Ruiz D.   Actualización de la neumonía en el anciano Rev Esp Geriatr Gerontol. 2013; 48(2):72–78.

-Miravitiles M, Soler_Cataluña JJ. Guia española de la EPOC (GesEPOC). Actualización 2014. Archivos de Bronconeumonía. 2014; 50 (Supl 1): 1-16.

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Envejecimiento saludable, una oportunidad para todos

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Envejecimiento

Siempre hemos hablado del envejecimiento como un fenómeno creciente de alto impacto en la sociedad, pero las cifras actuales son mucho más contundentes y nos llevan a pensar que ya es una realidad. En el último censo en Colombia del año 2018, más del 13% de la población tenía 60 o más años y este fenómeno de crecimiento es rápidamente progresivo, como se puede ver en la siguiente gráfica de las naciones unidas, donde para el 2100 estas personas representarán cerca del 40% del total de la población.

Una de las preocupaciones más relevantes en la comunidad científica es la posible relación que existe entre la edad y las enfermedades dependientes de la misma, tales como las cardiovasculares o las demencias, entre muchas otras. La buena noticia está en que los programas de prevención y promoción han mostrado ya resultados positivos, evitando o previniendo algunas de estas patologías, dando lugar a un término denominado “compresión de las enfermedades”.

 

Envejecimiento saludable

La Organización Mundial de la Salud (OMS) ha desarrollado el concepto de envejecimiento saludable, basado en evidencias científicas y es así como actualmente promueve una herramienta de evaluación llamada ICOPE por sus siglas en inglés o AIPM en español (Atención Integrada a las Personas Mayores). Podemos decir que es una guía para que los proveedores de salud ayuden a desarrollar y llevar a cabo una atención integral centrada en la persona.

La guía AIPM incorpora el enfoque en la optimización de capacidades intrínsecas del individuo y habilidades funcionales como claves para un envejecimiento saludable y ofrece vías de atención para manejar las condiciones de riesgo, a través de cinco dominios: capacidad locomotora o de movimiento, vitalidad definida como nutrición, capacidad sensorial (visión y audición), cognición, y capacidad psicológica o afecto, traducida como depresión.

La intervención en estas cinco entidades ha demostrado ser muy eficiente para lograr un envejecimiento activo, participativo y saludable, tal como se resume en la siguiente gráfica.

  • Sensorial: La pérdida de la visión y la audición son las dos entidades modificables de mayor éxito para mantener la capacidad intrínseca del individuo y por ende la funcionalidad. Entre ellas se destaca la corrección de cataratas con lentes intraoculares y la formulación de audífonos y su correspondiente rehabilitación.
  • Movilidad: Es una de las estrategias más exitosas y básicamente consiste en hacer actividad física y caminar, buscando como fin primario poder realizar las actividades de la vida diaria. Varios estudios han demostrado que luego de los 80 años, es la pérdida de la funcionalidad y no la presencia de enfermedades, lo que precipita o acelera la muerte.
  • Psicológica: Son muchas las intervenciones que se pueden hacer a este nivel, pero la de mayor impacto y mejor resultado es el tratamiento integral de la depresión. Cerca del 20% de los adultos mayores tienen trastornos del afecto y su diagnóstico y detección es fundamental para tratarlos adecuadamente y lograr envejecer sanamente.
  • Vitalidad: Este tema hace referencia a la nutrición y sabemos que cerca del 40% de las personas mayores que viven en la comunidad tienen desnutrición o están en riesgo de padecerla. Debemos recordar que las personas adultas mayores requieren menos calorías, pero más proteínas.
  • Cognición: Es el aspecto más preocupante y quizás más relevante. Sabemos que no hay cura para las demencias y los tratamientos actuales son de bajo impacto, pero es muy alentador una reciente publicación llamada “The Lancet commissions” donde se habla del modelo de intervención a lo largo de la vida sobre factores de riesgo modificables que disminuyen la posibilidad de tener demencia hasta en un 35%, tal cual se ve en la siguiente gráfica.

Dado que estos datos están en inglés, lo podemos resumir de la siguiente manera:

  • En edades tempranas, una buena educación reduce en un 8% la posibilidad de tener demencia.

  • En edades medias, intervenciones que disminuyen el riesgo de demencias se centran en audición 9%, control de la hipertensión 2% y disminución de la obesidad, 1%

  • En edades avanzadas las cifras son: dejar de fumar 5%, tratamiento de la depresión 4%, actividad física 3%, aislamiento social 2% y diabetes 1%.

En resumen, son muchas las oportunidades que tenemos a lo largo de la vida para lograr un envejecimiento saludable: es hora de actuar en quienes nos rodean y en nosotros mismos.

* Si desea poner en práctica algunas de estas sugerencias, recuerde hacerlo siempre con el acompañamiento y la supervisión de su médico y del equipo de proveedores de sus servicios de la Salud.

 

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